Necesito un orgasmo

Al final se lo conté, le dije que había estado a punto de fallarle. Tuve que hacerlo. No podía ocultárselo. Cada vez la confianza entre nosotros va creciendo, la complicidad también y eso es lo que me lleva a contárselo todo sobre mí, sobre lo que siento siendo su sumisa, sobre lo mal que me siento cuando le fallo. Y contarle que me sentía tan excitada que estuve a punto de fallarle otra vez, me hizo sentir más tranquila y más capaz de soportar aquel castigo. En realidad, cuando desperté por la mañana, justo antes de que nos viéramos en la oficina y se lo contara; de nuevo estuve a punto de tocarme, de acariciarme. De hecho, me desperté superexcitada. Sentía tal deseo y calor entre mis piernas. Qué me levanté y decidí darme una ducha, primero con agua caliente, pero luego al ver que el calor, el deseo y las ganas de acariciarme no disminuían, encendí el agua fría. Me calmé un poco, pero cuando llegué a la oficina y le ví a él, el deseo y el calor, y las ganas de tener un orgasmo volvieron a mí. Y no podía más, no lo soportaba más, así que me dirigí hacía su oficina, llamé a la puerta y le pedí permiso para entrar. Entré y tras cerrar la puerta con llave tras de mí, le dije:

  • Tenemos que hablar. No puedo más.

Me miró como si no entendiera lo que le estaba diciendo y continué:

  • Verás, anoche estuve a punto de tocarme, acariciarme, masturbarme. Estoy tan caliente, no puedo soportarlo más. Y esta mañana, otra vez, he estado a punto de hacerlo. Necesito que me folles, necesito un orgasmo – le solté.
  • Vaya, pensé que te referías a otra cosa. Me alegro que me lo hayas contado, y que no sucumbieras, ¿Por qué no lo has hecho, verdad? – me preguntó.
  • No, Señor – le respondí.
  • Bien – dijo levantándose de su silla y acercándose a mí – Pon tus manos en la espalda – me ordenó.

tumblr_ohoah6okxt1v2kr2no1_540Obedecí, y ya frente a mí me abrazó. Luego deslizó su mano hasta mi entrepierna, subió mi falda y acarició mi sexo húmedo, me masturbó hasta lograr que tuviera un maravilloso orgasmo. Y fue tan intenso, que primero tuvo que taparme la boca con su mano para que nadie me oyera gemir y luego me tuvo que sujetar fuerte por la cintura, para que no me cayera al suelo, ya que en el momento álgido del orgasmo, mis piernas fallaron, me sentí como una muñeca de trapo, que no podía mantenerse en pie. Tras eso y sin soltarme me llevó hasta el sofá, y me sentó sobre sus piernas, abrazándome. Yo aún estaba turbada por la intensidad del orgasmo y la flojera que me había entrado. Y entonces me susurró al oído:

  • Esta noche volveremos al local, te exhibiré allí como mi puta, te follaré delante de tres, cuatro hombres ¿Qué te parece?

Me estremecí, temblando en sus brazos. Y sonreí satisfecha.

Anuncios

7 comentarios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s