Te siento mia

  • Me gusta tenerte excitada, porque eso te hace más débil, más mia, y me gusta sentir que tu placer y tus orgasmos me pertenecen y que sólo yo controlo cuando puedes o no correrte. Me da una sensación de poder que no puedo describir, te siento mia. – me dijo Carlos, mientras íbamos en el coche de camino al local BDSM.

Yo estaba nerviosa, muy nerviosa, saber que me iba a follar delante de alguien me excitaba pero también me preocupaba. Es cierto que es algo que me atrae, y me excita, pero también me preguntaba si sería capaz de hacerlo, de dejarme llevar para cumplir mi fantasía o no.

Llegamos al local y primero tomamos algo, hablamos con algunos de los Amos que había allí, y luego decidimos bajar a la Mazmorra. Carlos ya había avisado, mientras hablaba con los Amos, de que haríamos una escena en la Mazmorra y que le gustaría que alguno asistiera. Esta vez fuimos hacía el final del pasillo, Carlos abrió la puerta. La mazmorra era más grande que las dos que había visto en mi visita anterior. Tenia un potro de Berkley, una cruz de San Andrés, una cama y una jaula en un rincón, además de tres sillas junto a la puerta. Entramos y Carlos me pidió que me desnudara.

  • Ven aquí – me ordenó una vez estuve completamente desnuda. Estaba junto al potro de Berkley y obedecí.

tumblr_oqhhn6icu01w2qt9to1_1280Me acerqué a él y me indicó que me subiera al potro. Me puse y me ató. Se dirigió a una de las paredes, y revisó los diferentes floggers y fustas que había colgados. Cogió uno y oí que saludaba a alguien, traté de mirar hacia la puerta, a las sillas, pero no pude, ya que quedaban justo detrás de mí. O sea que quien se sentara en la silla tenía una bonita vista de mi culo. Oí ruido, alguien más estaba entrando en la mazmorra y sentandose en las sillas. Saber que alguien me estaba observando en aquella posición tan indecente, pues quien fuera, tenia una preciosa vista de mi culo y mi sexo, hacía que me excitara y me pusiera más húmeda de lo que nunca antes había estado. Finalmente Carlos volvió junto a mí con el flogger elegido. Me preguntó si estaba lista, luego dijo:

  • Señores – a los Amos allí presentes y empezó a azotarme en las nalgas con el flogger.

Primero lo hizo suavemente, luego poco a poco fue aumentando la intensidad, y asi, entre los golpes y el saber que alguien nos estaba observando, yo sentía que me iba excitando. Se detuvo un momento, dejándome respirar, ya que los golpes uno tras otro me dejaban como en trance, sin respiración, no sé explicarlo muy bien, pero era una sensación agradable. Sentía mi sexo húmedo pero a la vez excitado. Continuó golpeando, y yo sentía los espasmos en mi sexo, y luego, sin esperármelo, el orgasmo naciendo, escapándose de mí, y así, golpe tras golpe, me corrí, gimiendo excitada. Era la primera vez que me corría mientras él me pegaba, cuando los golpes y el orgasmo terminaron me quedé quieta, tratando de asimilar lo que acababa de pasar, lo que acababa de sentir. No había sido un orgasmo tan fuerte como cuando él me follaba, pero había sido un orgasmo placentero.

 

 

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